sábado 28 de junio de 2008

Tus mil formas de ser cruel...

Todo vino a dar como resultado una noche excepcional. Sin haberlo buscado, encontramos el resultado a muchas noches de soledad, a muchas mañanas de ayuno, a muchos despertares abrazando una almohada. Creímos -cada uno en el abismo de su soledad- que ese era nuestro estado natural... pero no.

Anoche comprendimos que compartíamos algo, en el silencio de quien se ignora, en las miradas que no traspasan, en el tomar de las manos que es sólo un pretexto para ocuparlas en algo. Quedamos alejados, lo sabemos, cada uno aún más lejos que al otro lado del mundo.

Pero dijiste "deja que yo te quite la ropa", y me observaste despacio. Dijiste "ya duérmete", y velamos el sueño del otro...

Y nos quedamos juntos, disfrutando el calor que entraba por nuestros ojos, y que transformamos en no sé qué magia, en no sé qué bonito recuerdo para cuando regresemos a ser un par de solitarios, para cuando nuestras manos ya no se tomen como un juego en cualquier parque, de cualquier ciudad en la que nos topemos.

No más noches buscano razones para poder seguir hablando...

Tus mil formas de ser cruel, de decirme que no te importo, de buscarte un abismo mas profundo... Esa manera en que me haces sentir parásito, esos reproches de no quererte cocinar. Ese "quiéreme" que sueltas cuando tomas... Esas noches en las que parecías quererme que no volverán...

"Quizá mañana", quizá eso me habría aventurado a pensar, pero no... No esta vez, para dejarlo como un sueño antes de que nos transformemos en pesadilla. Mejor dejarlo en la incoherencia por excelencia antes de tratarle de aplicarle alguna buena teoría.

Mejor quedarse con las manos vacías, la mente llena, y la boca escupiendo sonrisas. Estos ojos van a llorar, lo sabemos, porque nos obsequimos el un al otro sin querer, sin planearlo, sin pensar en estas últimas consecuencias...

Pedimos que no hubiera cariño y hoy, frente a frente, tratamos con una nueva y renovada indifrencia al cosquilleo que llevamos dentro, a la impaciencia de estar solos, a la energía que nos provocamos...

sábado 24 de mayo de 2008

Dia soleado

Temprano, llegando a trabajar, te envío un mensaje mientras observo la sombra de los árboles.





Señor Sol, buena tarde.

viernes 16 de mayo de 2008

Salí a las seis treinta de la mañana, Caminé hasta la avenida grande y tomé un camión que me dejaba a una cuadra de mi casa... seguí llorando.




Me desperté con el cielo todavía oscuro, tomé agua del vaso de plástico que puso sobre el buró y me levanté al baño. Apeanas había dormido media hora, entre reclamos, sobre un colchón frío, sin cobija, con su cuerpo dándome la espalda.

Casi me quedo a dormir en el sillón, pero en el último momento, antes de que él apagara la luz, me llamó a la cama y co los ojos cerrados, fui hasta ahí... me acosté y antes de que me quedara de nuevo dormida le pregunté el motivo de su enojo mientras lo abrazaba, como única respuesta, movió el hombro y rechazó mi abrazo. No pude dormir más.

Pensé y pensé y sólo llegué a la conclusión de que no lo entendería y de que en ese momento no podía salir de la casa, me quedé y esperé a que dieran las cinco para salir.

Qué frío sentía estando de pie, frente al espejo, sola y sin ánimo de volverlo a ver. Me lavé la cara, me cepillé los dientes, arreglé mi cabello, me cambié despacio y salí a la habitación. Lo llamé en silencio tres veces, hasta que me arrodillé a lado de la cama y lo miré por debajo de la almohada. Tenía los ojos abiertos, pero no me respondía. Me levanté y con un dedo le presioné el costado, él hizo el teatro de recién despertarse y comenzó a preguntar apresuradamente si ya me había bañado, si quería desayunar o si quería que me llevara a casa. Le dije que apenas eran las seis, que me iba a mi casa sola y que nos veíamos luego. Él me sostuvo la mirada un instante y luego soltó su sentencia, no quería que volviéramos a hablar. Ni siquiera respondí, salí y tomé mis cosas, incluso los ganchos que tenía en su clóset y el resto de la pizza que quedó de la noche anterior, por si me daba hambre en el camino. Atravesé de prisa el jardín, esperando que no me estuviera viendo desde la ventana y llamé a uno de los choferes para que me llevara a la avenida grande que quedaba bastante lejos.

Seguí llorando durante el camino a casa...

martes 15 de abril de 2008

Un fuerte abrazo, seguido de un adiós, acompañado de un "no me olvides", que se filtran el día de hoy...

Quizá esta distancia nos haya golpeado, quizá haya sido la mejor solución.
Este día todo es un poco más pesado, el estar lejos, el no poderte abrazar, el recordar que ya
dejé pasar una oportunidad.

Así que hoy es el día de aplicar el abrazar a distancia, el querer a distancia, el hacerte sonreír a distancia.

Tú que eres tan brillante, la chispa más potente, el momento ideal...
...tú que mereces sorpresas, dedicación y apoyo...
...a ti que no pides ayuda, que sólo pides tener algo...

...Quiero darte algo sencillo, ese paso de baile divertido, o quizá una canción recié aprendida...

...quiero regalarte más momentos, más sonrisas, más recuerdos.

Instantes que no se esfumen, noches estrelladas, rayos de sol que no te lastimen.

Voy a regalarte -no sé cómo, no sé dónde-, esos ojos maravillados, resplandecientes e incansables, de esos ojos que ríen y lloran de emoción.

Un cielo nublado, quizá, de melancolías, de tristezas, de recuerdos vagos que no te han dejar en paz, pero en cambio, te han de ayudar a vivir plenamente a apreciar todo lo que te sucede...

Quizá me anime y te regale un trozo de mi vida...

...quizá lo desees y puedo darte algo más que esos breves momentos...

Mi querido, las estrellas me quedan cortas este día.

domingo 6 de abril de 2008

Imagino aquella tarde.,,

...la idealizo a detalle, a la perfección. La convierto en el momento sublime y perfecto en el que, en el preciso momento, de la luz adecuada, con el movimiento ideal, quedo a pocos centímetros de ti, y me convierto en tu igual, en la persona a la que jamás podrás apartar. Dura menos de un segundo, es sólo lo necesario para ser atravesado, por el amor, por la confianza, por la intuición, de que estando uno a lado del otro, estaremos bien... como si no hubiera otro sitio, como si no lo quisiéramos creer.

domingo 13 de enero de 2008

Sólo soñando vas a llegar hasta aquí.

Estás en el suelo, todo tu cuerpo está plano, al nivel del piso.
No encuentras maneras de caminar, y aquello que creías era tu vida
es sólo un recuerdo de alguna película.

No estás vacío.
No estás hueco.

Puedes escuchar al corazón latir, y sientes el correr de la sangre por todo tu cuerpo.

Pero sigues en el suelo.

Cada mañana te levantas, te bañas, te arreglas, sales y recorres tu rutina.
Incluso aquello que haces espontáneamente es solamente lo que serías capaz de hacer.

No hay más.
No hay nada más, a pesar de que no estás vacío.

Y de pronto, me recuesto sobre el costado, a lado tuyo...
Incluso así luzco más alta, más fuerte... y me miras con rencor, porque puedo tener un cuerpo
que no sólo existe, sino que es dentro de más de un plano.

Quizá yo sí esté vacía.
Quizá esté hueca.
Pero quizá, haya algo más...

Y me parece tan simple que es absurdo que me lo preguntes...

Porque si algo tengo que me hace ser diferente, es simplemente el hecho de querer y de imaginarme haciendo algo más.

martes 25 de diciembre de 2007

Tres días...